Los que se preparan para tener un bebé saben del entusiasmo que supone la decoración del dormitorio del nuevo miembro de la familia. Entonces, obviamente, son los padres los que eligen qué aspecto tendrá el cuarto del pequeño. Sin embargo, según pasan los años, el niño va ganando autonomía y la independencia suficiente para conocer y expresar sus propios gustos e inquietudes.
Es aquí cuando los padres deben escuchar y ayudar a su hijo a materializar de alguna manera su propio mundo. Su habitación es su espacio y ellos pueden escoger si quieren que éste sea una nave espacial, un barco pirata o un castillo de princesas. No hacen falta grandes reformas, tan sólo imaginación y grandes dosis de creatividad. En tiendas de arte podemos encontrar rotuladores para toda clase de superficies y con distintos efectos que en manos de nuestro pequeño artista pueden crear obras de arte sobre textiles (pantallas de lámpara, fundas de cojines...) o cristal (vasos para lápices, botellas decorativas...). Sus dibujos en papel enmarcados serán como cuadros valiosos. Pegatinas fluorescentes en el techo le acercarán a los astros y con adornos autoadhesivos puede personalizar su ventana. Si le gusta la fotografía, con las actuales técnicas de impresión pueden inmortalizarse sus primeras imágenes en toda clase de complementos: cabeceros, colchas, estores... incluso la cortina de ducha puede demostrar que nuestro hijo tiene el talento de quien se divierte creando y puede expresarlo.
|