Así, establece principios de discriminación positiva para los pueblos de menos recursos, ya que aquellos con menos de 50.000 habitantes se beneficiarán de asignaciones adicionales, como que ten- gan un mínimo fijo garantizado, que se aumentará en función de los criterios de reparto del programa, como población, inmigración, paro registrado, superficie protegida, rentar per cápita, ingresos corrientes o bienes culturales.
Este ambicioso programa tendrá una duración de cuatro años, con el fin de adecuarlo a la legislatura municipal y autonómica, y cuenta con una inversión de 700 millones, lo que supone un 16% más con respecto al anterior. Supondrá construir infraestructuras, equipamientos y zonas verdes en 178 municipios, razón por la cual se ha convertido en uno de los principales instrumentos para garantizar la cohesión territorial, el progreso de todos y cada uno de los municipios de nuestra Comunidad, y la mejora de la calidad de vida de los madrileños, sea cual sea el lugar de la Región donde vivan.
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