Revista de variedades de la Sierra Noroeste de Madrid    
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Entrevistas
Javier Jacinto.

Javier Jacinto

“Podría vivir sin música, pero sería mucho más infeliz…”

Por Juan Francisco Calero
Última actualización 30/03/2009@22:28:31 GMT+1
Javier Jacinto habla con la pasión que sólo filtran los espíritus que aman el arte. La música es su vocación y por eso la vive intensamente en una dualidad en la que el día a día se confunde, afortunadamente, con la dedicación profesional. Sin perder de vista las dificultades de un oficio que trabaja con los sentimientos y en el que el podium es para maestros, invita en esta entrevista a gozar con la música, tanto desde un plano profesional como a pie de calle.
Una pregunta que te habrán y te habrás hecho mil veces: ¿qué es la música?
La música es un modo de comunicación que va más allá de las palabras, es el lenguaje de los sentimientos. Al conectar con el mundo interior de cada uno, se convierte en algo único en cada persona.

Para amar realmente la música, ¿es precisa una educación musical en los primeros años de nuestra vida?
No es necesario. Cada persona puede encontrarse con la música a una edad diferente. Sin embargo, para comprender y dominar los mecanismos de este lenguaje tan especial sí es necesario empezar cuanto antes, igual que con el aprendizaje de cualquier idioma. Además los beneficios que aporta una educación musical temprana son amplísimos a todos los niveles: intelectuales, emocionales, sociales, e incluso terapéuticos. Esto hace que sea imprescindible potenciar mucho más el estudio de la música en nuestra educación, no sólo en los conservatorios.

Si vamos un poco más hacia atrás, ¿qué hay de cierto en los beneficios de la música en los bebés, incluso cuando aún están en el feto?
Numerosos estudios avalan que a partir del 5º mes de embarazo el oído del feto está activo. Hay estudios que revelan que determinado tipo de música (por ejemplo Mozart….) contribuye a mejorar el estado general del feto y de la madre. Mi opinión es que el equilibrio emocional y físico que proporciona esta música afecta positivamente, desde luego. No olvidemos que son pequeñas vibraciones en el aire, increíblemente proporcionadas y armónicas.

Llega un momento en el que el joven que estudia música ha de decidir si da el paso definitivo hacia el Conservatorio o abandona la carrera profesional, ¿qué consejo darías a los que se encuentran en esa tesitura?
Si uno tiene una vocación fuerte, está decidido a luchar y trabajar duro, renunciando a veces a tiempo de ocio, y tiene condiciones, yo le animaría sin duda. El mundo profesional de la música es maravilloso y no hay nada tan hermoso como subir a un escenario, sentir interpretando una música, y poder transmitir ese sentimiento a los demás. De hecho, cada vez que uno de nuestros alumnos del Conservatorio de Majadahonda decide con esa edad dedicarse profesio- nalmente le apoyamos con todas nuestras fuerzas. Para mí es una alegría saber que el trabajo que hacemos sirve también para preparar profesionales de la música.

Y el panorama de la música moderna, pop, rock, te parece…
Creo que es un mundo muy interesante pero muy difícil también. Este sector se diferencia de la música clásica en bastantes aspectos. No importa tanto que seas un buen instrumentista, que hayas trabajado mucho, o que seas un profesional. Te conviertes en un producto que los demás venden y sólo pasas al mundo del éxito y de la fama si una multinacional decide que eso se puede vender y generar dinero. Por otra parte, junto con buenísimas canciones, que las hay, existe demasiada música de consumo rápido, superficial, y sin ninguna emoción. Yo animo a que todos busquemos las buenas canciones y huyamos de la música mediocre.

¿Son las bandas sonoras un buen escenario para la música clásica?
Hoy en día es uno de los campos de aplicación más importante de la música “sinfónica”, la música orquestal. Sin embargo a los compositores de música de concierto nos cuesta renunciar a nuestro lenguaje y a nuestra libertad creativa para entrar en ese mundo. Uno debe estar al servicio del director, de la trama narrativa, y escribir con muchísima premura. Hay veces que la música de una película debe estar compuesta, orquestada, editada en partitura con materiales individuales de cada instrumento, grabada por una orquesta, mezclada y sincronizada con la película en pocos días. Es una locura. Sin embargo, mezclar la música con otras artes es una experiencia magnifica. En mi ópera “Caronte” pude comprobar como interactuar con artistas del teatro, de la pintura, o modistos como Paco Rabanne, lleva al arte a otro nivel. Es algo maravilloso.

¿Cómo definirías tu obra?
En estos más de veinte años que llevo escribiendo música con regularidad he compuesto casi dos centenares de obras de muchos tipos. Cada nueva obra es una aventura. Reconozco una preocupación tímbrica fundamental; me interesa los nuevos sonidos, me interesa la coherencia formal, y me interesa el pulso, algo tabú, al igual que las consonancias (lo bien sonante) en este mundo de vanguardia. Hasta hace unos poco años las vanguardias abogaban por lo disonante como único elemento de construcción de una obra “contemporánea”. Creo que hoy en día , en esta época de “post-vanguardia” debemos jugar con todos los elementos a nuestra disposición. Parte importante de mi catálogo está dedicada a la voz, no sólo mi ópera, sino muchos ciclos de canciones. Otra parte importante está dedicada a la orquesta con varios estrenos con grandes orquestas como la de Radio Televisión Española, La Sinfónica de Sevilla, la Sinfónica de Euskadi o la de Galicia. Y también al piano. Uno de mis últimos estrenos (“Am Grabe Alfred Schnittkes” ) tuvo lugar en Alemania y en Polonia, a cargo del pianista veneciano Brenno Ambrosini. En esta obra utilizo la cita de otros compositores como elemento vertebrador. Supongo que en líneas generales es una obra compleja, intensa, rítmica, emocional y que conecta con el público.

Has viajado por medio mundo, ¿en verdad es la música un lenguaje tan universal?
Sí, mucho más universal de lo que podríamos pensar. Me ha ocurrido más de una vez viajar a trabajar con alguna orquesta, no poder comunicarnos perfectamente a través de las palabras, (sobre todo en los países del Este de Europa), hasta que comienza la música. Es increíble ver como ahí se acaban los problemas. Comienza un lenguaje común que atraviesa las barreras. Y con el público ocurre lo mismo, entiende la música de manera parecida en Japón, en Canadá, en Berlín o en un pueblecito de Cantabria.
¿Qué proyectos tienes en mente?
En estos momentos preparo dos estrenos muy cercanos. En breve estrenamos en el Teatro “López de Ayala” de Badajoz y en San Sebastián con la orquesta del Conservatorio de Majadahonda la obra “Estampas Extremeñas” basada en unas citas del grandísimo pianista pacense Esteban Sánchez. Asimismo el pianista vallisoletano Diego Fernández Magdaleno estrena una obra homenaje al compositor Agustín González Acilu en su ochenta cumpleaños. Hasta que una obra no se convierte en música con la primera interpretación no da uno la obra por terminada. Por otra parte estoy trabajando en una obra de gran formato, para coro y orquesta “Guridiana”, encargo del Coro Easo de San Sebastián, que estrenaremos de aquí a unos meses en el País Vasco, además de seguir trabajando con la orquesta del Conservatorio de Majadahonda, claro, lo cual requiere una dedicación continua todo el año.

¿Podría el hombre vivir sin música?
Supongo que el hombre podría vivir sin música, pero viviría mucho peor, y desde luego sería más infeliz.


• Tres compositores fundamentales
(al menos tus tres favoritos)

Bach, Beethoven y Stravinsky.

• Tres obras cumbre de la música clásica
El réquiem de Mozart, Las sinfonías de Beethoven( no puedo elegir sólo una) y la ópera Turandot de Puccini.

• Tres creadores musicales contemporáneos Ligeti, Berio y Stockhausen.

• Tres canciones o composiciones actuales (desde los 60 hasta hoy) que te gusten
“Every Breath You Take” (Police)
“El sitio de mi recreo” (Antonio Vega)

“Vine del norte” (Ismael Serrano)

• Un instrumento
La orquesta (para mí la orquesta es un maravilloso instrumento en sí mismo). Si tengo que elegir otro, el violoncello.

• Una promesa de futuro
Que la música y el arte nos haga a todos más felices.

• Un director musical Sergiu Celibidache

• Una banda sonora inolvidable
“Memorias de Africa” de John Barry.

(Y muchísimas de John Williams)

• El mejor concierto
El “Concierto en Sol para piano y orquesta de Maurice Ravel
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